Miércoles 25 de marzo de 2015

A TODOS NOS FALTA ALGO. ANTOLOGÍA DEL CUENTO CROATA. Roman Simic (comp.) Cal y Arena Ediciones...

Jueves 26 de marzo de 2015

INCLUSO CUANDO SE INVENTA. Leer es transcribir ha declarado en ocasión de recibir el Premio Príncipe de Asturias el gran escritor Claudio Magris....

April 22, 2013

ALFABETIZACIÓN DIGITAL, POR LOS CAMINOS DE UN NUEVO CONCEPTO. El continuo desarrollo tecnológico que acontece en la actualidad provoca transformaciones en diferentes contextos sociales. El entorno educativo es uno de los que más permeado se ha visto con este progreso.

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Algo de la vida que va quedando...

 

Nunca aprendí a contar bien una historia, dice Derridá al recordar a su amigo Paul de Man. Yo nunca aprendí a bailar bien, ni mal, simplemente nunca aprendí a bailar Cha-Cha-Chá, me digo a mí mismo ahora que tengo casi 50 años y que recuerdo, viva, a mi amiga la bailarina, coreógrafa, activista y crítica de danza Haydé Lachino.

 

Y la recuerdo especialmente a ella, porque fue ella la que me enseñó a bailar casi todo, menos Cha-Cha-Chá. En Cuba, cuando ambos teníamos menos de 15 años. Eran los ochenta. Vimos juntos en una televisión de Varadero, a donde no habían llegado los de Meliá aún, llorar al oso Misha, porque se acababan los juegos Olímpicos de Moscú.

 

Debímos saber ambos, entonces, que nunca aprendería yo a bailar Cha-Cha-Chá, y que el oso no lloraba por los juegos sino por todo lo que se vendría después.

 

Tiempo después, cuando ya el merengue me había regalado una segunda oportunidad de vida, en un avión de Delta camino a Nueva York, tomé la decisión.

 

Pluma en mano y con el formulario de migración enfrente, puse: Writer, igualito que hoy un amigo tiene en su biografía de Tuiter. Y en aquel momento sentí que mi vida se hallaba frente a una suerte de frontera irreversible.

 

Si el guardia del Kennedy no me decía nada y me dejaba pasar, querría decir que habpia lleghado el momento de decirles a todos que era yo escritor.

 

Pues sabido es que si alguien sabe lo que uno en verdad es, son los guardias de migración del Kennedy. No sólo me dejó pasar, sino que hasta me dijo: Buena suerte, amigou. Lo siguió viviendo como un augurio de que algún día ganaré el Pulitzer.

 

En fin, que soy (sigo siendo) narrador, ensayista y desde hace más de 20 años profesor de literatura, aunque en un arrebato de amor al nuevo mundo cuyo advenimiento era inminente, estudié sociología.

 

Lo que en realidad era inminente era en realidad que o terminaba el CCH y me inscribía en Sociología, o algún compañero de la transformación social se iba a transformar en el novio de mi novia.

 

Participé en todo lo que en una universidad hay que participar. Incluyendo un viaje a una playa nudista, donde mi moral se hizo nudo hasta hoy. Hice una tesis sobre Milan Kundera, me dieron Mención Honorífica, tal vez porque alguien les contó lo del Cha-Cha-Chá.

 

Me fui lejos. Tan lejos como me lo permitió la carísima caseta de cobro de la autopista a Toluca. Llegué a Santa Fe e hice la Maestría y el Doctorado en Letras, en la Ibero. En ese campus me hice feliz profesor y bibliotecario, de entonces mi gusto de nombrarme cyberlibrarian, y mi pasión por el mundo digital.

 

Ahí mis colegas de Letras me acompañaron en la tarea de ser Director de esa Escuela. De ahí salí para casarme al día siguiente, y también de ahí salí para alcanzar a mi mujer en el hospital y ver nacer a mi primer hijo. Ahí imparto clases muy temprano y muy temprano soy muy feliz de hacerlo.

 

Todo lo demás se me ha dado por añadidura de la dicha de ser profesor. He servido a mi país como Diplomático en Chile y Colombia. De donde la familia retornó con una nueva integrante que danza y danza y danza, y quien estoy segurono solo aprenderá a bailar Cha-Cha-Cha llegado el momento, sino el Lago de los cisnes y otras cosas así.

 

Creo que no hay honor más grande que servir a los demás, y que como en el estigma del amor, la vida es y se significa en (lo) otro.

 

Soy servidor público y trabajo para el Estado y la sociedad desde el ámbito de la cultura. Dirigio la Radio Cultural de Estado más antigua del mundo. Llena de creatividad e impulso transformador. Doy gracias por ello.

 

Siete libros publicados y algunos más en la cabeza, han acompañado estos años en los que, privilegio de los que vamos teniendo más años, la vida que queda es la de la memoria, pero también la que queda por vivir con pasión, entrega, memoria, experiencia y dicha.

 

En compañía, siempre en compañía, en esa profunda y larga compañía que es la vida, dice el poeta Gamoneda.

 

Algo de todo esto que he dicho, es la vida que va quedando, la que queda...Todo lo demás, es Wikipedia.

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